
El gazpacho no se bebe. El gazpacho se come.
En Andalucía, el gazpacho auténtico tiene una textura densa, casi como una sopa fría espesa. No es ese líquido aguado que venden en tetrabrik. Es una crema vibrante, roja y fragante, que huele a tomate de verano, a aceite bueno y a vinagre de Jerez.
El secreto está en los tomates: necesitan estar maduros al borde de lo que se considera demasiado maduros. Esos tomates con la piel casi arrugada que nadie quiere comprar en el mercado. Esos son los mejores para el gazpacho.
Ingredientes para 6 personas
- 1,5 kg de tomates maduros tipo pera o rama
- 1 pepino mediano (pelado y sin semillas)
- 1 pimiento verde italiano
- 1-2 dientes de ajo (sin el germen interior)
- 100 g de miga de pan del día anterior
- 150 ml de aceite de oliva virgen extra
- 3 cucharadas de vinagre de Jerez
- Sal al gusto y agua fría
Preparación
Paso 1. Moja la miga de pan en agua fría 5 minutos y escúrrela.
Paso 2. Tritura en batidora potente: tomates, pepino, pimiento, ajo, pan, aceite, vinagre y sal. Bate 2-3 minutos a máxima potencia.
Paso 3. Pasa por colador de malla fina para eliminar pieles y semillas. Ajusta de sal y vinagre. Añade agua fría al gusto.
Paso 4. Enfría mínimo 2 horas en la nevera. El truco andaluz: añade el aceite al final en hilo fino mientras bates para emulsionar como una mayonesa: queda mucho más cremoso.
Sirve muy frío con los tropezones: pepino, tomate y pimiento en dados, pan tostado con aceite y, si quieres, huevo duro picado.
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