
La crema catalana es anterior al crème brûlée francés. Los catalanes lo defienden con documentos del siglo XIV.
La diferencia es clara: la crema catalana se hace con leche (no con nata), lleva maicena como espesante y se perfuma con canela, limón y naranja. El resultado es más ligero, más aromático y, para mi gusto, más interesante que su prima francesa.
Ingredientes para 6 cazuelitas
- 1 litro de leche entera
- 6 yemas de huevo
- 150 g de azúcar (+ 6 cucharadas para caramelizar)
- 40 g de maicena
- 1 rama de canela
- La piel de 1 limón (solo la parte amarilla)
- La piel de 1 naranja (solo la parte naranja)
Preparación
Paso 1 — Infusión: Calienta la leche con la canela y las pieles de cítricos. Justo antes de hervir, apaga y deja infusionar 20 minutos tapado. Cuela y reserva.
Paso 2: Bate las yemas con el azúcar hasta obtener una crema pálida y espumosa. Añade la maicena y mezcla bien.
Paso 3: Añade la leche infusionada caliente sobre las yemas poco a poco, removiendo con varillas.
Paso 4: Vuelve al cazo a fuego medio-bajo y remueve constantemente. En 8-10 minutos espesará. Está lista cuando al pasar el dedo por la cuchara el surco se mantiene limpio.
Paso 5: Reparte en 6 cazuelitas. Deja enfriar y guarda en la nevera mínimo 4 horas.
Paso 6 — El caramelizado: Espolvorea una cucharada de azúcar sobre cada crema. Carameliza con soplete en movimientos circulares hasta obtener costra dorada y uniforme.
Sirve inmediatamente: el contraste entre la costra caliente y crujiente y la crema fría y suave es la esencia de este postre.
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